Hace ya algunos meses el equipo de desarrollo nos planteo la posibilidad de mejorar la gestión del proyecto mediante la introducción de la metodología SCRUM. La verdad es que estábamos acostumbrados al sistema “tradicional” donde se definían los requisitos de una forma bastante exhaustiva y posteriormente se convertían casi directamente en código, pero lo cierto es que al ser una aplicación que evolucionaba muy rápidamente en algunos casos nos daba la sensación de que no estaba siendo la forma más efectiva de trabajar. Dedicabamos bastante tiempo a escribir requisitos que por la propia evolución de la aplicación y por el “feedback” que recibiamos de nuestros clientes eran revisados incluso antes de empezar a desarrollarse.
Cuando Eduardo (nuestro arquitecto software) nos vino con la idea de cambiar a SCRUM y nos explico las ventajas del sistema nos dimos cuenta de que era perfecto para nosotros, nos permitia mejorar el control de los plazos y la comunicación con el equipo de desarrollo, y después de unos cuantos meses de uso creo que hemos acertado en la elección. A pesar de las bondades hay que tener en cuenta que los requisitos principales para que funcione son que el proyecto sea continuo en el tiempo, que la aplicación evolucione rápidamente y que tengas la posibilidad de estar en contacto directo con el equipo de desarrollo a diario, sino probablemente no lo puedas sacar todo el potencial a esta forma de trabajar.
También hay que saber adaptar la metodología a la realidad de tu empresa, muchas veces no es necesario seguir todos los pasos y cumplir todos los requisitos de SCRUM al pie de la letra sino que muchas veces tienes que hacer algunos cambios para que el sistema este perfectamente adaptado a la forma de trabajar de la empresa. También es importante apoyarse en un software para el seguimiento de los diferentes ciclos de desarrollo, nosotros utilizamos Agilo de Agile42 que está basado en Trac y nos funciona muy bien.