La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en las pymes

La Responsabilidad Social Corporativa se puede definir como el conjunto de prácticas empresariales que las empresas establecen con sus grupos de interés, así como el reconocimiento e integración de los mismos en sus operaciones, tanto en el ámbito de las preocupaciones sociales como medioambientales.

Actualmente existe una necesidad de que las prácticas y los instrumentos de la RSC se adapten a las pymes y así lo ha afirmado la Comisión Europea, por lo que es necesario realizar una labor de concienciación y promoción de la misma.

Cada vez más, la sociedad tiene asumido que el “desarrollo sostenible” es imprescindible para satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las generaciones futuras. Por tanto, el objetivo es conseguir una evolución equilibrada en el desarrollo económico, el desarrollo social y el medio ambiente.

Para llevar a cabo una política de Responsabilidad Social es necesario: por una parte la escucha activa y de diálogo con los agentes con los que la organización interactúa y por otra, fomentar un desarrollo y evolución más igualitaria y solidaria, integrando las preocupaciones medioambientales y sociales en sus decisiones y operaciones comerciales y en las relaciones con sus agentes.

Las principales ventajas que una pyme puede obtener con la implementación de una política de RSC son:

  • Favorecer las inversiones, elevando el valor de la empresa y generando nuevas oportunidades comerciales y ventajas competitivas.
  • Favorecer la fidelización del cliente mediante la diferenciación de la oferta comercial.
  • Mejorar la imagen de la compañía con la consolidación de una cultura corporativa y un comportamiento ético, permitiendo a su vez nuevas oportunidades de comunicación.
  • Contribuir a un desarrollo sostenible.

Para conseguir estas ventajas es necesario llevar a cabo un plan de actuación que al menos incluya:

  1. Análisis de los objetivos y valores de la empresa, así como un análisis interno y del entorno, realizando un autodiagnóstico con el fin de situarse en un punto de partida concreto.
  2. Fijar y definir los objetivos a los que queremos llegar, los cuales siempre deberán ser realizables y mesurables.
  3. Realizar una planificación estratégica, en este paso se deben establecer las vías de acción y las medidas concretas a implementar, detallando tanto el marco temporal como los recursos que se tienen para lograr los objetivos.
  4. Redactar una memoria de RSC, con el objetivo de la difusión de buenas prácticas y la cooperación entre compañías. Por tanto la memoria sirve tanto para hacer público las medidas tomadas en este campo como para cumplir con el principio de transparencia.

La Comisión Europea fue la primera en enfatizar la importancia de la promoción de la RSC en las pymes europeas, para lo que se realizó una serie de actuaciones para difundir su significado y sus ventajas. Desde entonces se ha avanzado bastante en este ámbito ya que muchas empresas han reconocido que aplicar una estrategia de responsabilidad social y medioambiental pueda ser rentable y beneficiosa, ya sea por una mejora de las relaciones con los actores del mercado (clientes, socios, consumidores …) o por mejorar la imagen de marca y calidad, lo que proporciona ventajas competitivas y nuevas oportunidades comerciales.

En España existen pymes referentes a nivel mundial en sostenibilidad, en el siguiente enlace se habla de algunas de ellas https://www.compromisoempresarial.com/rsc/2017/05/pymes-espanolas-lideres-en-sostenibilidad/

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